Animal herido
Regreso al animal herido
universo desgarrado
en algún lugar del cuerpo
una carga lo atormenta
cambio las vendas sangrantes
para conocer el daño
de dolores viejos
Resistió
ya no tiembla
no se mueve
lucho hasta ganar
su desenfreno.
Silvia
Sorpréndeme
Sorpréndeme, estoy preparada
Cada mañana
una niña desvalida despierta conmigo
implorando que la mire.
Un grito sordo, repetido, desesperado
aúlla como un lobo solitario.
Cada mañana.
No resiste el agua de la ducha
le gano la partida.
Huyo, pero al día siguiente esta allí.
Parada frente al palacio, incorruptible.
Años escapando de esa nube negra
opaca una vida casi perfecta.
Cansada de correr, la miro
No dice nada.
Solo llora.
Le da terror estar parada allí
en la intemperie
Como evitar que me inunde
con su miedo a no se que.
Gano la partida.
Me quede con ella acurrucada,
con un dolor que no consigo ubicar
a que parte del cuerpo pertenece.
Se instalo en mi pecho,
me acompaño a la oficina
con una sonrisa cómplice.
Nunca había estado separada
la mejor parte de mi
mi risa, mi entusiasmo.
Y como dice Borges
¿Quién está escribiendo ahora?
Silvia
Pánico.
Dos soledades enroscadas
disparan el miedo a la muerte
en la vagina dentada.
Una niña verde juega con su agujero
para habitarlo.
Huyendo de la muerte fue a hacer el amor
No pudo
No hay lugar donde huir
Los perros corren en el puente de madera
lobos impacientes de carne fresca
Esta lista, ya es la hora
se acurruca para calmarse
espera.
Alguien que me rescate de mí.
Alguien que me rescate de mí
Que me vuelva a armar
Exhausta de buscarlo
me transformo
esperando la secuencia
el cuerpo
me guía
la cabeza fuera del tiempo
no respeta la potencia intelectual del alma
Disfrutar el viaje
Los billetes de vuelta están garantizados
La cabeza, como un caballo
Corre
Aunque el ritmo del alma
es implacable
Segundo tras segundo
Si me adelanto, caigo
al vacío
de la nada
Vuelvo a mi lugar de espejo
todo se despliega
solo despertar
observando las transparencias
del movimiento
Silvia
Lucha con el ángel.
Lucha con el angel
Del alma, en la noche
oscura
un riesgo
inminente enfrento no se que
pánico a la nada
un abismo sin piso
arena que me ciega
Para atravesar el infierno
peleo con el ángel hasta el amanecer
decidida a ganar mi bendición
Exhausta, mi mente
se alivia
en las olas del Samsara
descansa
a salvo
Silvia
Perdida en N.Y.
El espanto de la frase rodea el agujero negro
Nunca perdonaremos
Una multitud corre a ningún lado
en el cemento aplastante
Nunca perdonaremos
escrito en el hueco de las torres
este es el horror
Maquinas llenas de miedo escapando
creen que van a algún lugar
Espío desde mi refugio la locura
estoy a salvo
nubes de árboles me protegen del caos
Miedo
En el desierto
buscando un espejismo que no llega
desamparado
carente en una tierra no habitada
los intestinos gritando
riñones furiosos se retuercen
el cuerpo estalla
sobrevivo en el tumulto
de mis pensamientos
desordenados
tolero el dolor
el temor a la nada
avanza
Laberinto
Da sein *
En el caos
Sin encontrar
arrojados
al misterio
sin guía
una herida sangrando
y el hilo de Ariadna
creyendo
que no hay escapatoria
tropezamos
con la salida.
*el acto de ser arrojados al mundo, según Heidegger
Silvia
Su infierno cotidiano
Pensamientos culposos.
Enojo con la vida, sucede incontrolable,
se escapa en el desierto de arenas movedizas.
Perdidos en la neblina de nuestros pensamientos,
no encontramos el portal
la salida del infierno.
Vagamos asustados
en un mundo tomado por el miedo,
pánico de caer aun más hondo en el pantano.
Si solo supiéramos que estamos seguros,
y no lo creemos.
Solos, perdidos en la neblina,
buscando la puerta para salir de la oscuridad.
Cada mañana otro desafío.
Despertar, sin despertar es un castigo.
Laberinto sin salida.
De repente lo miramos desde afuera
se calma,
son los pensamientos, no es real,
lo estamos inventando,
estamos seguros cuando sentimos el aire que entra al cuerpo,
hay vida, no hay peligro.
Estamos seguros
sostenidos por fuerzas invisibles
que nos soplan alegría.
no hay nada que temer.
Una brisa con alas celestes se cuela en la respiración
entra imperceptible la confianza
en un cuerpo tomado por viejos pensamientos
llenos de telarañas.
Una calma, se instala de repente.
Estamos en paz, no hay peligro era una ilusión.
No ocurre nada, era la cabeza.
El sol estaba allí y no lo habíamos visto.
Otro descuido.
Siempre estuvo.
Hasta que vuelven
como visitantes indeseados
los miedos, nos atrapan
nuevamente el infierno cotidiano.
Silvia
Algo en mí confirma que sólo estás dormido
Años de ausencia
sobrevive a los vientos y mareas
desamparada, en el remolino impetuoso
sin guía
te busco en cada hombre
Una piel helada
busca una mano perdida
en la aglomeración confusa de sucesos.
No hubo despedida
solo un estallido en la vorágine
sórdido ruido de la tierra
el alma salio del cuerpo despedida
sin despedirse
Camino hacia la nada
donde las almas se reencuentran
esperando que vuelvas
en el rostro de otro hombre
que va rozar un cuerpo
sediento de ternura
Silvia